miércoles, 9 de junio de 2010

El Derecho al Agua es prerrequisito para lograr otros derechos humanos

Resalta Vanessa Vereau, Coordinadora General del PRONASAR

El derecho al agua es un prerrequisito para lograr otros derechos humanos, e indispensable para llevar una vida digna, resaltó Vanessa Vereau Ladd, Coordinadora General del Programa Nacional de Agua y Saneamiento Rural (PRONASAR), del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento.

“A pesar que en noviembre de 2002, el Comité de las Naciones Unidas para los Derechos Económicos, Sociales y Culturales afirmó este derecho, en el Perú aún más de 3.3 millones de personas no cuentan con el servicio de agua potable y cerca de 6.2 millones carecen de una adecuada eliminación sanitaria de excretas y aguas residuales, situación que se agudiza en las zonas rurales, donde hay una baja valoración de los servicios de agua y saneamiento para el desarrollo local”, precisó.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), siete de cada diez personas sin servicios básicos de saneamiento y más de ocho de cada diez sin acceso a fuentes mejoradas de abastecimiento de agua potable, viven en las zonas rurales.

Ante tal situación, las políticas públicas deben estar basadas en el conocimiento y comprensión del funcionamiento de los ecosistemas para cuidar el agua y el medio ambiente, como lo está haciendo el PRONASAR, que desde el año 2004, bajo la dirección del Viceministerio de Construcción y Saneamiento, trabaja con la población rural para promover el derecho al agua.

“Siguiendo la política gubernamental de dar prioridad a la lucha contra la desigualdad social, el PRONASAR busca asegurar la sostenibilidad de los sistemas de agua y saneamiento instalados, a través de dotar de las capacidades a la comunidad para administrar, operar y mantener los servicios, además de mejorar las prácticas de higiene y cuidar el medio ambiente”, puntualizó Vanessa Vereau.

El PRONASAR –que forma parte de la Estrategia Nacional CRECER- ha beneficiado a más de 154 mil pobladores de zonas rurales de todo el país, a quienes les ha permitido acceder a los servicios de agua y saneamiento, mejorando su calidad de vida.

De esta manera, el PRONASAR hace suya la preocupación de la comunidad internacional, que ha venido trabajando en conferencias como las de Dublín en 1992 y Bonn en 2001, para determinar principios que guíen una nueva relación entre la sociedad y el agua, implantando una ‘nueva cultura del agua’, que incluye la concepción del agua como un bien público.

Además, se plantea la priorización en la importancia de sus usos; la regionalización de la gestión a nivel de cenca; la participación de los usuarios en la planificación y administración del recurso; la calidad de acuerdo con los usos del recurso y las condiciones del entorno; la aplicación del principio del ‘contaminador pagador’; el uso racional del recurso; el reuso y desarrollo de nuevas fuentes de agua; y la recuperación total de los costos (en la medida de lo posible).

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