Resalta Vanessa Vereau, Coordinadora General del PRONASAR
El derecho al agua es un prerrequisito para lograr otros derechos humanos, e indispensable para llevar una vida digna, resaltó Vanessa Vereau Ladd, Coordinadora General del Programa Nacional de Agua y Saneamiento Rural (PRONASAR), del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento.
“A pesar que en noviembre de 2002, el Comité de las Naciones Unidas para los Derechos Económicos, Sociales y Culturales afirmó este derecho, en el Perú aún más de 3.3 millones de personas no cuentan con el servicio de agua potable y cerca de 6.2 millones carecen de una adecuada eliminación sanitaria de excretas y aguas residuales, situación que se agudiza en las zonas rurales, donde hay una baja valoración de los servicios de agua y saneamiento para el desarrollo local”, precisó.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), siete de cada diez personas sin servicios básicos de saneamiento y más de ocho de cada diez sin acceso a fuentes mejoradas de abastecimiento de agua potable, viven en las zonas rurales.
Ante tal situación, las políticas públicas deben estar basadas en el conocimiento y comprensión del funcionamiento de los ecosistemas para cuidar el agua y el medio ambiente, como lo está haciendo el PRONASAR, que desde el año 2004, bajo la dirección del Viceministerio de Construcción y Saneamiento, trabaja con la población rural para promover el derecho al agua.
“Siguiendo la política gubernamental de dar prioridad a la lucha contra la desigualdad social, el PRONASAR busca asegurar la sostenibilidad de los sistemas de agua y saneamiento instalados, a través de dotar de las capacidades a la comunidad para administrar, operar y mantener los servicios, además de mejorar las prácticas de higiene y cuidar el medio ambiente”, puntualizó Vanessa Vereau.
El PRONASAR –que forma parte de la Estrategia Nacional CRECER- ha beneficiado a más de 154 mil pobladores de zonas rurales de todo el país, a quienes les ha permitido acceder a los servicios de agua y saneamiento, mejorando su calidad de vida.
De esta manera, el PRONASAR hace suya la preocupación de la comunidad internacional, que ha venido trabajando en conferencias como las de Dublín en 1992 y Bonn en 2001, para determinar principios que guíen una nueva relación entre la sociedad y el agua, implantando una ‘nueva cultura del agua’, que incluye la concepción del agua como un bien público.
Además, se plantea la priorización en la importancia de sus usos; la regionalización de la gestión a nivel de cenca; la participación de los usuarios en la planificación y administración del recurso; la calidad de acuerdo con los usos del recurso y las condiciones del entorno; la aplicación del principio del ‘contaminador pagador’; el uso racional del recurso; el reuso y desarrollo de nuevas fuentes de agua; y la recuperación total de los costos (en la medida de lo posible).
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